
Test de quisquilloso con la comida
¿Le haces mala cara a cualquier plato que no reconoces, o comes de todo sin pensarlo dos veces? En unos 4 minutos vas a tener tu propio retrato como comensal, con su lado bueno y su lado gracioso incluido. Nada de exámenes ni tablas: es solo un rato para reírte un poco de tus propias mañas en la mesa.
Sin registro. Tu resultado al instante.

Paladar sin fronteras
«Para ti, un plato nuevo nunca es un problema real.»
El test es nuevo: estás entre los primeros cien en hacerlo.
Te sientan frente a algo que jamás has visto en tu vida, sin nombre conocido ni pinta familiar, y agarras el tenedor antes de que termine la explicación. Eso te convierte en una persona prácticamente nada quisquillosa con la comida: casi nada en un plato logra hacerte dudar.
Comes de la olla familiar, de la del vecino y de la del puesto de la esquina, sin pedir garantías antes. La otra cara es que, con tan pocos límites propios, a veces se te pasa por alto cuando alguien cocinó con menos cuidado del que debería. Aun así, tu mesa nunca se complica: donde otros dudan, tú ya vas por el segundo bocado.

Casi todo terreno
«Casi todo te parece bien, menos esa cosa exacta.»
El test es nuevo: estás entre los primeros cien en hacerlo.
Te sientas a comer casi cualquier cosa sin pensarlo, hasta que aparece justo eso que no negocias, y ahí la conversación cambia por completo. Eso te vuelve una persona quisquillosa solo en un par de cosas muy puntuales: el resto de tu plato no tiene ningún problema.
Vas a cualquier lugar sin drama, con una sola condición muy clara en la cabeza que casi nunca dices en voz alta. La parte graciosa es que, para la gente que no te conoce bien, ese único límite tuyo parece salido de la nada. Aun así, tú sabes exactamente cuál es tu línea, y no necesitas explicarla dos veces.

La balanza
«Con la comida, tu respuesta siempre depende del día.»
El test es nuevo: estás entre los primeros cien en hacerlo.
El mismo plato te puede encantar un martes y quedarse frío en el plato un domingo, sin que nadie entienda muy bien por qué cambió. Eso te hace una persona quisquillosa según el plato y el momento, no según una regla fija que se repita siempre igual.
Un día pruebas algo raro sin pensarlo dos veces, y al siguiente le pones peros a tu propio plato de toda la vida. Lo curioso es que ni tú puedes anticipar del todo cómo vas a reaccionar frente a un plato nuevo. Aun así, esa mezcla es justo lo tuyo: ni todo te da igual, ni todo te complica.

Detective del plato
«Antes de comer, ya sabes exactamente qué vas a rechazar.»
El test es nuevo: estás entre los primeros cien en hacerlo.
Revisas textura, olor y aspecto antes de dejar que algo se gane un lugar en tu plato, y pocas veces algo pasa esa revisión sin preguntas. Eso te convierte en una persona de verdad quisquillosa con la comida, aunque uno o dos terrenos te siguen resultando fáciles.
Cuando alguien más elige el restaurante, ya vas repasando mentalmente qué vas a poder comer ahí antes de llegar. La otra cara es que tu propio menú termina siendo más corto que el de casi todos a tu alrededor, y sumarte al plan de otro te pide un esfuerzo real. Aun así, tú conoces tus límites mejor que nadie, y eso te evita más de una mala sorpresa en la mesa.

Monarca del menú
«Tu plato ideal ya existe, y rara vez cambia mucho.»
El test es nuevo: estás entre los primeros cien en hacerlo.
Llegas a cualquier mesa sabiendo exactamente qué vas a pedir, cuánto vas a comer de cada cosa y qué vas a dejar completamente de lado, sin sorpresas de por medio. Eso te vuelve una de las personas más quisquillosas con la comida que hay, sin vuelta atrás.
Ese terreno tan conocido es exactamente lo que te permite entrar a cualquier comida sabiendo ya cómo va a salir todo. La otra cara es que quien cocina o elige el lugar para ti carga con una tarea de verdad exigente, y lo nuevo tiene que ganarse un lugar contra mucha resistencia antes de que le des una oportunidad real. Aun así, eso no dice nada raro de ti: solo estás en el extremo de algo por lo que pasa cualquier persona con la comida.
Sobre este test
Cómo funciona este test
Las preguntas de este test y sus tramos de resultado son un desarrollo propio, pensado desde cero, que no toma como modelo ningún cuestionario ya existente; el punto de partida es lo que se sabe, en términos generales, sobre las preferencias y los comportamientos alimentarios de personas adultas. Lo que evalúa es el grado cotidiano de selectividad al comer, repartido en seis áreas de comportamiento: la reacción ante comida desconocida, la respuesta sensorial a comida ya conocida (textura, olor, aspecto), la variedad de lo que se come de forma habitual, las costumbres sobre cómo se prepara y se presenta un plato, el comportamiento en situaciones sociales alrededor de la comida, y la sensibilidad a sabores intensos. Cada una de las dieciocho preguntas corresponde a una de estas seis áreas, con cinco niveles de respuesta que van de una manifestación mínima a una manifestación muy marcada. Por tratarse de un cuestionario de autorreporte, el resultado refleja las reacciones habituales que cada persona describe de sí misma al responder, y no un registro objetivo de lo que come día a día. El test se apoya en la literatura general sobre el tema y en observaciones amplias de este comportamiento en la población adulta. Su propósito es de reflexión y entretenimiento sobre los propios gustos con la comida.
Preguntas frecuentes
¿Qué tan quisquillosa es mi forma de comer?
Este test no da una etiqueta de sí o no: te ubica en un nivel concreto de quisquillosidad con la comida, según cómo respondiste en las seis áreas evaluadas. El resultado describe una posición dentro de la escala propia del test, no una comparación con nadie más.
¿Qué porcentaje de quisquillosidad con la comida tengo?
El porcentaje que ves en tu resultado marca dónde caes dentro de la escala propia de este test, de cero a cien. No es una comparación estadística con otras personas ni un dato poblacional: es tu posición según tus propias respuestas.
¿Por qué es tan quisquillosa mi forma de comer?
Este test no busca el porqué: solo mide qué tan selectivo eres a la hora de comer, a partir de tus respuestas en seis áreas distintas. De dónde viene ese patrón tuyo queda fuera de lo que esta prueba puede contestar.
¿Es normal tener tanta quisquillosidad con la comida siendo adulto?
Sí: sobre gustos y límites con la comida hay un rango muy amplio entre las personas adultas, y estar hacia un extremo o el otro entra dentro de lo esperable. Este test ubica tu resultado dentro de ese rango común; no es un veredicto sobre si comes bien o mal.
¿Qué alimentos rechaza una persona quisquillosa con la comida?
Este test no arma una lista de alimentos prohibidos ni evalúa platos concretos: mide reacciones frente a texturas, olores, sabores intensos, comida desconocida y situaciones sociales alrededor de la mesa. Qué alimento en particular resulta difícil depende de cada persona, y esta prueba no se basa en esa lista.
Fuentes
- Pliner, P., & Hobden, K. (1992). Development of a scale to measure the trait of food neophobia in humans. Appetite, 19(2), 105–120. doi:10.1016/0195-6663(92)90014-W
- Ellis, J. M., Galloway, A. T., Webb, R. M., & Martz, D. M. (2017). Measuring adult picky eating: The development of a multidimensional self-report instrument. Psychological Assessment, 29(8), 955–966. doi:10.1037/pas0000387
- Bartoshuk, L. M., Duffy, V. B., & Miller, I. J. (1994). PTC/PROP tasting: Anatomy, psychophysics, and sex effects. Physiology & Behavior, 56(6), 1165–1171. doi:10.1016/0031-9384(94)90361-1
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Análisis
Por algo respondes así
La mayoría de los tests te muestran solo una parte de ti. Este va a lo esencial. Es el clásico test de Jung de los 16 tipos de personalidad, renovado a fondo y mucho más preciso. Diez minutos, una sola vez, y tienes la respuesta que mucha gente se pasa años buscando: por qué eres como eres. Por qué hay personas que te entienden al instante y con otras todo se complica. Y esa respuesta no va a cambiar: tu tipo de personalidad es para toda la vida.
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Cómo funciona este test
Las preguntas de este test y sus tramos de resultado son un desarrollo propio, pensado desde cero, que no toma como modelo ningún cuestionario ya existente; el punto de partida es lo que se sabe, en términos generales, sobre las preferencias y los comportamientos alimentarios de personas adultas. Lo que evalúa es el grado cotidiano de selectividad al comer, repartido en seis áreas de comportamiento: la reacción ante comida desconocida, la respuesta sensorial a comida ya conocida (textura, olor, aspecto), la variedad de lo que se come de forma habitual, las costumbres sobre cómo se prepara y se presenta un plato, el comportamiento en situaciones sociales alrededor de la comida, y la sensibilidad a sabores intensos. Cada una de las dieciocho preguntas corresponde a una de estas seis áreas, con cinco niveles de respuesta que van de una manifestación mínima a una manifestación muy marcada. Por tratarse de un cuestionario de autorreporte, el resultado refleja las reacciones habituales que cada persona describe de sí misma al responder, y no un registro objetivo de lo que come día a día. El test se apoya en la literatura general sobre el tema y en observaciones amplias de este comportamiento en la población adulta. Su propósito es de reflexión y entretenimiento sobre los propios gustos con la comida.
Preguntas frecuentes
¿Qué tan quisquillosa es mi forma de comer?
Este test no da una etiqueta de sí o no: te ubica en un nivel concreto de quisquillosidad con la comida, según cómo respondiste en las seis áreas evaluadas. El resultado describe una posición dentro de la escala propia del test, no una comparación con nadie más.
¿Qué porcentaje de quisquillosidad con la comida tengo?
El porcentaje que ves en tu resultado marca dónde caes dentro de la escala propia de este test, de cero a cien. No es una comparación estadística con otras personas ni un dato poblacional: es tu posición según tus propias respuestas.
¿Por qué es tan quisquillosa mi forma de comer?
Este test no busca el porqué: solo mide qué tan selectivo eres a la hora de comer, a partir de tus respuestas en seis áreas distintas. De dónde viene ese patrón tuyo queda fuera de lo que esta prueba puede contestar.
¿Es normal tener tanta quisquillosidad con la comida siendo adulto?
Sí: sobre gustos y límites con la comida hay un rango muy amplio entre las personas adultas, y estar hacia un extremo o el otro entra dentro de lo esperable. Este test ubica tu resultado dentro de ese rango común; no es un veredicto sobre si comes bien o mal.
¿Qué alimentos rechaza una persona quisquillosa con la comida?
Este test no arma una lista de alimentos prohibidos ni evalúa platos concretos: mide reacciones frente a texturas, olores, sabores intensos, comida desconocida y situaciones sociales alrededor de la mesa. Qué alimento en particular resulta difícil depende de cada persona, y esta prueba no se basa en esa lista.
Fuentes
- Pliner, P., & Hobden, K. (1992). Development of a scale to measure the trait of food neophobia in humans. Appetite, 19(2), 105–120. doi:10.1016/0195-6663(92)90014-W
- Ellis, J. M., Galloway, A. T., Webb, R. M., & Martz, D. M. (2017). Measuring adult picky eating: The development of a multidimensional self-report instrument. Psychological Assessment, 29(8), 955–966. doi:10.1037/pas0000387
- Bartoshuk, L. M., Duffy, V. B., & Miller, I. J. (1994). PTC/PROP tasting: Anatomy, psychophysics, and sex effects. Physiology & Behavior, 56(6), 1165–1171. doi:10.1016/0031-9384(94)90361-1