
Test del locus de control
¿La tostada se quema por tu culpa, por la del tostador o porque hoy tocaba? En cinco minutos, eligiendo lo que harías en escenas cotidianas, sales con un retrato de a quién le das el mérito y la culpa de lo que te pasa: a tu esfuerzo, a quien decide o al azar. Es un juego con base de investigación, y describe una tendencia general, no un veredicto sobre tu vida.
Sin registro. Tu resultado al instante.

Manos al volante
«Cuando algo sale mal, tú ya estás revisando tu parte.»
El test es nuevo: estás entre los primeros cien en hacerlo.
Se cae el plan de la tarde y, antes de que nadie diga nada, ya estás rehaciendo el calendario: qué hora falló, qué te faltó, qué harás distinto. Al timón de tu vida, más que nada, estás tú.
Eso tiene premio: apostar por tu esfuerzo se asocia, en promedio, con mejores resultados en estudios y trabajo. Y tiene pega: el instinto que te da el mérito también te carga culpas por cosas que nadie controlaba, y pedir ayuda se te atraganta.
Es una tendencia general, no una lectura de cómo llevas tu trabajo, tu salud o tus estudios. Tus otras dos lecturas, quien decide por ti y el azar, cuentan igual: si van pisándote los talones, es señal real, y un perfil de un solo eje es raro. Tienes el volante bien agarrado; queda saber cuándo soltarlo un rato.

Dedo que señala
«Antes de mover ficha, tú ya buscas quién tiene la última palabra.»
El test es nuevo: estás entre los primeros cien en hacerlo.
Te dicen que el trámite se retrasa y ya estás pensando a quién llamar y qué cara tiene esa persona un lunes por la mañana. Al timón de tu vida, más que nada, está quien tiene poder sobre ti.
Es un instinto práctico: reconoces quién manda y te apoyas en esa persona, en lugar de cargar con todo. El precio llega cuando ese alguien no aparece, se equivoca o no ayuda. El resultado parece una pared: nunca lo viste como algo que tu siguiente paso pudiera mover.
Es una tendencia general, no una lectura de cómo llevas trabajo, salud o estudios, y tu esfuerzo y el azar cuentan igual: si van cerca, es señal real, y un perfil de un solo eje es raro. Leer bien quién decide también es una forma de tener buen ojo.

Moneda al aire
«Para ti, hay cosas que simplemente caen como caen.»
El test es nuevo: estás entre los primeros cien en hacerlo.
Pierdes el tren por un semáforo en rojo y, en lugar de buscar culpables, sonríes: hoy tocaba. Te aligera no cargar con lo que ninguna planificación habría evitado. Al timón de tu vida, más que nada, está el azar.
Tu fuerza es real, porque te culpas menos por lo que nadie controlaba; el precio, repetido en varios estudios, es una asociación moderada entre mirar la vida así y un ánimo más bajo, con un «para qué» que aparece después de los tropiezos.
Eso describe una tendencia general, no una lectura de cómo llevas trabajo, salud o estudios. Tus otras dos lecturas, tu esfuerzo y quien decide por ti, no desaparecen: si van cerca, es señal real. Un perfil de un solo eje es raro. Con los dados no se discute, y tú al menos no te enfadas con ellos.
Sobre este test
Cómo funciona este test
Lo que ves al final es una descripción de cómo cuentas hoy tus propias explicaciones, no una medición hecha desde fuera: son tus elecciones ante escenas cotidianas, nada más. Con ellas se puntúan tres escalas por separado: cuánto atribuyes a tu esfuerzo y tus capacidades, cuánto a personas con poder para decidir y cuánto a la suerte, el momento o la casualidad. El resultado nombra la escala que más pesa, sin esconder las otras dos.
Detrás hay un marco de investigación con décadas de recorrido sobre las creencias acerca de quién o qué gobierna lo que nos sucede. Su versión clásica usaba un único eje entre lo propio y lo ajeno; trabajos posteriores mostraron que lo ajeno son en realidad dos cosas distintas, y por eso aquí se puntúan aparte.
Conviene leer el resultado con dos cautelas. La primera: recoge un patrón que se repite en situaciones muy variadas, así que no anticipa cómo te desenvuelves en tu trabajo, tu salud o tus estudios, donde tus creencias pueden ser otras. La segunda: ninguna escala es la deseable; cada inclinación se ha relacionado con ventajas y con costes, y aquí no hay aprobado ni suspenso.
Para profundizar, consulta la definición del término en un diccionario de psicología, que explica el concepto y sus dos polos, y esta página de enciclopedia en inglés, que cuenta cómo se ha medido: con una sola escala o con varias.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el locus de control?
Es tu explicación de fondo para lo que te ocurre: mérito propio, decisiones de otros o azar. Son tres tipos de explicación que conviven en la misma persona, con un peso distinto en cada caso.
¿Un locus de control interno es siempre mejor?
No. Confiar en tu propio esfuerzo va acompañado de un éxito académico y laboral algo mayor de media, pero también de la costumbre de culparte por lo que no dependía de ti. Apoyarte en otros o en el azar tiene sus propias ganancias y pérdidas: no hay una opción ganadora.
¿El resultado dice cómo me irá en el trabajo, la salud o los estudios?
No. Imagina que tienes claro que tu salud depende de tus hábitos y que, en otros asuntos, casi todo lo deciden terceros: el test recoge la media entre muchas situaciones, no cada ámbito por separado. Para hablar de uno concreto haría falta otro cuestionario.
¿Se puede cambiar el locus de control con el tiempo?
Sí. Lo que piensas sobre qué manda en tu vida se reajusta con lo que vives: una mudanza, una etapa nueva, un revés. Si dentro de unos meses repites el test y las tres barras se mueven, es lo esperable: has cambiado tú, no se ha equivocado el test.
¿Qué desventajas tiene un locus de control interno muy alto?
Sobre todo dos: la culpa por lo que no estaba en tus manos y la dificultad para repartir tareas. Si crees que todo depende de ti, te cuesta pedir ayuda, aunque haya alguien mejor situado para hacerlo.
Fuentes
- Rotter, J. B. (1966). Generalized expectancies for internal versus external control of reinforcement. Psychological Monographs: General and Applied, 80(1), 1–28. doi:10.1037/h0092976
- Levenson, H. (1981). Differentiating among internality, powerful others, and chance. In H. M. Lefcourt (Ed.), Research with the Locus of Control Construct (Vol. 1, pp. 15–63). Academic Press.
- Weiner, B. (1985). An attributional theory of achievement motivation and emotion. Psychological Review, 92(4), 548–573. doi:10.1037/0033-295X.92.4.548
- Benassi, V. A., Sweeney, P. D., & Dufour, C. L. (1988). Is there a relation between locus of control orientation and depression? Journal of Abnormal Psychology, 97(3), 357–367. doi:10.1037/0021-843x.97.3.357
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Análisis
Por algo respondes así
La mayoría de los tests te muestran solo una parte de ti. Este va a lo esencial. Es el clásico test de Jung de los 16 tipos de personalidad, renovado a fondo y mucho más preciso. Diez minutos, una sola vez, y tienes la respuesta que mucha gente se pasa años buscando: por qué eres como eres. Por qué hay personas que te entienden al instante y con otras todo se complica. Y esa respuesta no va a cambiar: tu tipo de personalidad es para toda la vida.
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El test es nuevo: estás entre los primeros cien en hacerlo.
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Sobre este test
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Lo que ves al final es una descripción de cómo cuentas hoy tus propias explicaciones, no una medición hecha desde fuera: son tus elecciones ante escenas cotidianas, nada más. Con ellas se puntúan tres escalas por separado: cuánto atribuyes a tu esfuerzo y tus capacidades, cuánto a personas con poder para decidir y cuánto a la suerte, el momento o la casualidad. El resultado nombra la escala que más pesa, sin esconder las otras dos.
Detrás hay un marco de investigación con décadas de recorrido sobre las creencias acerca de quién o qué gobierna lo que nos sucede. Su versión clásica usaba un único eje entre lo propio y lo ajeno; trabajos posteriores mostraron que lo ajeno son en realidad dos cosas distintas, y por eso aquí se puntúan aparte.
Conviene leer el resultado con dos cautelas. La primera: recoge un patrón que se repite en situaciones muy variadas, así que no anticipa cómo te desenvuelves en tu trabajo, tu salud o tus estudios, donde tus creencias pueden ser otras. La segunda: ninguna escala es la deseable; cada inclinación se ha relacionado con ventajas y con costes, y aquí no hay aprobado ni suspenso.
Para profundizar, consulta la definición del término en un diccionario de psicología, que explica el concepto y sus dos polos, y esta página de enciclopedia en inglés, que cuenta cómo se ha medido: con una sola escala o con varias.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el locus de control?
Es tu explicación de fondo para lo que te ocurre: mérito propio, decisiones de otros o azar. Son tres tipos de explicación que conviven en la misma persona, con un peso distinto en cada caso.
¿Un locus de control interno es siempre mejor?
No. Confiar en tu propio esfuerzo va acompañado de un éxito académico y laboral algo mayor de media, pero también de la costumbre de culparte por lo que no dependía de ti. Apoyarte en otros o en el azar tiene sus propias ganancias y pérdidas: no hay una opción ganadora.
¿El resultado dice cómo me irá en el trabajo, la salud o los estudios?
No. Imagina que tienes claro que tu salud depende de tus hábitos y que, en otros asuntos, casi todo lo deciden terceros: el test recoge la media entre muchas situaciones, no cada ámbito por separado. Para hablar de uno concreto haría falta otro cuestionario.
¿Se puede cambiar el locus de control con el tiempo?
Sí. Lo que piensas sobre qué manda en tu vida se reajusta con lo que vives: una mudanza, una etapa nueva, un revés. Si dentro de unos meses repites el test y las tres barras se mueven, es lo esperable: has cambiado tú, no se ha equivocado el test.
¿Qué desventajas tiene un locus de control interno muy alto?
Sobre todo dos: la culpa por lo que no estaba en tus manos y la dificultad para repartir tareas. Si crees que todo depende de ti, te cuesta pedir ayuda, aunque haya alguien mejor situado para hacerlo.
Fuentes
- Rotter, J. B. (1966). Generalized expectancies for internal versus external control of reinforcement. Psychological Monographs: General and Applied, 80(1), 1–28. doi:10.1037/h0092976
- Levenson, H. (1981). Differentiating among internality, powerful others, and chance. In H. M. Lefcourt (Ed.), Research with the Locus of Control Construct (Vol. 1, pp. 15–63). Academic Press.
- Weiner, B. (1985). An attributional theory of achievement motivation and emotion. Psychological Review, 92(4), 548–573. doi:10.1037/0033-295X.92.4.548
- Benassi, V. A., Sweeney, P. D., & Dufour, C. L. (1988). Is there a relation between locus of control orientation and depression? Journal of Abnormal Psychology, 97(3), 357–367. doi:10.1037/0021-843x.97.3.357